miércoles, 18 de noviembre de 2009

PUNKILANDIA



Bien amigos, es la hora de abrir el tarro de las esencias, de rebuscar en mi pasado mas movido, de sacar de mi interior aquellos recuerdos que forjaron mis años de gloriosa juventud, si amigos debo decirlo, yo fui PUNK.
Seria a finales de los 80, no se ni como ni porqué pero un día me di cuenta de que era punky, Supongo que vendría con la edad, con el yo se más que tú, yo estoy en lo cierto, yo conozco la verdad, en fin, todo a mi alrededor me dirigía hacia ese camino.
Los colegas nos juntábamos los viernes y sábados en “la vieja”, mítico sitio de nuestra juventud que se sitúa en lo que hoy es el museo Ramón Gaya, allí comprabamos litros de cerveza y garrafas de agua de 5 litros que luego vaciábamos y rellenábamos con vino y coca-cola y en la calle de la Gabacha nos cepillábamos esos litros y si allí no podíamos, cualquier solar era bueno para bebernos el rico elixir que preparábamos a conciencia. Si señores, el botelleo es mas viejo que el mear, así que perdonarnos juventud de ahora pero no tenéis ni el merito de inventar el botellón.
Las horas que le dedicábamos al botellón se amenizaban con canciones que cantábamos a capella de grupos tan archifamosamente conocidos como La Polla Rekords, Eskorbuto, Kortatu, Tijuana in Blue, Cicatriz, Comando 9 mm o Kante Pinrelico.


Una vez terminado nuestro pequeño guateque callejero, procedíamos a deambular por las calles de Murcia y dirigirnos a la zona de las Tascas, allí solíamos ir a la Troya, El refugio, El ladrillo, El Cuervo o cualquier bareto que nos dejara pasar. Entonces pedíamos unas cervezas y procedíamos a entretenernos de la mejor manera posible, ya sea descojonándonos de algo o de alguien o bien hablando de nuestros temas, temas que siempre fueron muy interesantes, por supuesto también entraba en esta rutina el intentar restregar la cebolleta, tarea que no siempre se conseguía.
Una vez vaciado los bolsillos de pasta solo quedaba la opción de tirarnos a la calle e intentar encontrar algo con lo que entretenernos, siempre solían ser gilipolleces carentes de utilidad, ahora mismo recuerdo algunas cosas como por ejemplo, volcar un coche en un solar que había en la puerta de un mítico bar llamada Mondrian, o dar patadas a papeleras y contenedores o demás mobiliario urbano, en fin, cosas sin fuste pero que no costaban pasta.
Otro faceta importante del punky son las manifestaciones, aquí lo bordábamos, creamos incluso un Colectivo llamado K.J.R del que guardo el primer panfleto que editamos para una manifestación anti-mili, por cierto K.J.R. eran las siglas de Kolectivo de Jóvenes Revolucionarios, ahí es na.

(Os aconsejo que pinches en la imagen para leer el panfleto, es memorable)

Bueno, ir a una mani no era cualquier cosa, importante era preparar una pancarta con una sábana vieja recogida de casa y escribir con titanlix algún mensaje directo, por ejemplo, A LA MILI TU PUTA MADRE, también eran importantes los cánticos o frases para gritar, recuerdo algunas muy recurrentes, “de un madero, cien mil lapiceros”, “la mili mata la pasma remata”, “abajo los muros de los cuarteles” y otra con toques taurinos muy pegadiza era “la polla de un torero para el culo de un madero”, como se puede apreciar la composición poética en rima asonante era la que mas se utilizaba.
La indumentaria para estos casos era fundamental, estos actos son para un punky como la pasarela Cibeles para una diseñador, muy importante sacar las mejores galas, botas militar viejunas, camiseta de Exploited, G.B.H o la mas guarra que tengas, peinado cresta o similar y cadenas y parches allá donde sean factibles, una vez concretado todo esto, ya estas dispuesto a dar por culo.


Las Manis que mas frecuentábamos era las de Mili K-K, el tema nos interesaba por nuestra edad y el final siempre era glorioso, pues terminábamos las manis en la puerta del Gobierno Militar situado en la calle correos bien arrojando huevos o tirando algun contenedor, en mi defensa diré que yo simplemente actuaba de ojeador, la acción se la dejaba a otros (¿os lo creéis?).
En fin, son muchas las cosas que puedo contar pero he de dejar algo para futuros post, La sede del colectivo K.J.R, y que fue de ella, las fiestas en Casa del Sevillano (Vivía en La Fabrica de la Pólvora), o la huelga general del 14-D, seguro que con el tiempo recordare mas batallitas que iré narrando a su debido tiempo, solo me queda decir que al final de mi etapa punky el saldo que me quedó de todo ello fueron dos buenas ostias con una porra por parte de un policía y una detención en comisaría con su posterior juicio, esto fueron mis logros y mis medallas.

1 comentario:

  1. Todas estas locuras de juventud, te dejan huérfano de autoridad, para, ahora que eres padre, poder decir a tus hijas, con un mínimo de coherencia, lo que pueden y no pueden hacer...
    La suerte es que un buen día se cruzó en tu camino la que hoy día es tu santa esposa, y te sacó de la mala vida... Gracias a ella, hoy no eres un especie de Keith Richards, con tu cuerpo y tu alma consumidos por las sustancias...
    Un abrazo... Octavio

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